PAMUK: EMBAJADOR CULTURAL DE TURQUÍA

Cuando en 2006 Orhan Pamuk fue galardonado con el Nobel de Literatura, una fiebre se apoderó de mí.  En 2003 obtuve la licenciatura en Derecho y en 2004 la habilitación profesional.  El proceso de graduarme como abogado y notario consumió buenos años de mi vida y, aunque gratificante, el estudio de la Jurisprudencia desvió mi atención de la que ahora es una de mis principales obsesiones: la Literatura.  Uno de los regalos recibidos por mi graduación como abogado fue la novela Castigo divino, de Sergio Ramírez Mercado.  Me la obsequió el decano de la Facultad de Derecho de la UFM. Leí el libro con avidez y, al terminarlo,  necesitaba más literatura. Por esos años, sin embrago, y como pienso que ocurre con todos los recién graduados de alguna profesión, necesitaba encontrar trabajo: fuera reabrir el bufete de mi papá, fuera entrar de lleno a la academia, fuera trabajar en la sección jurídica de algún banco.  No había mucho espacio para la literatura.

Para 2006 ya había resuelto mis principales preocupaciones de recién graduado y el nombre de Pamuk me era del todo desconocido, hasta que recibió el Premio Nobel de Literatura.  El hambre contenida se desató y se volvió fiebre.  Necesitaba un libro en particular: Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk.  Pienso que mi hambre acrecía por el hecho de que se tratara de una novela de un escritor turco.  Era como si en las letras buscara un vehículo para ir a mundos lejanos, ¿y qué mejor que el Imperio Turco en el siglo XVI?  Exótico, ¿no?

Llamé por teléfono a varias librerías, pero no tenían el libro.  Me aseguraban que llegaría en un par de meses.  No obstante estar las imprentas de todo el mundo escupiendo los libros del Nobel, Me llamo Rojo tardó un poco más en venir a Guatemala.  La espera valió la pena.  La pluma del laureado resultó ser ácida, refinada, prolija en detalles, irónica y profunda.  A veces sus minuciosas descripciones de los talleres de ilustración de manuscritos me resultaban demasiado aburridas y me planteaba la posibilidad de desistir.  No lo hice porque había algo en mí que me decía que al final el libro valdría la pena.  Me sobrepuse y así fue.

Luego vino Estambul.  En ella se entrelazan con magistralidad la historia de esta gran metrópoli venida a menos, el sentimiendo nostálgico de la pérdida, la búsqueda de la propia identidad y la vida misma del autor.  La autobiografía de Pamuk logró algo más que narrar sus cuitas.  Como dijo la Academia Sueca, “en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, [Pamuk] ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas”.

Actualmente leo Nieve, y en tres díás llevo algo más de 200 páginas.  Leo muy despacio y tengo la manía de cazar solecismos, por lo que 200 páginas en tres días quizás no es poco.   Al igual que con los dos libros anteriores, estoy siendo absorvido por esta obra.  Según lo dicho en la tapa posterior del libro, de esto va Nieve: “En pleno invierno, un poeta y periodista regresa a su ciudad natal, la remota ciudad de Kars en la frontera de Turquía, después de largos años de exilio político en Europa occidental.  La ciudad que encuentra es un lugar conflictivo: hay una ola de suicidios de chicas a las que se les ha prohibido llevar las cabezas cubiertas a la escuela, los islamistas van a ganar las elecciones locales, y el jefe de los servicios de inteligencia es de una eficiencia brutal.  Así empieza este apasionante thriller político sobre las contradicciones que se viven en muchos lugares del mundo islámico.”

Aunque en Turquía algunos no le quieren  –fue llevado a juicio en 2004 acusado de “insultar y debilitar la identidad turca” (artículo 301 del Código penal), por haber hablado abiertamente acerca del genocidio armenio, cuyo 95 aniversario se cumplió, por cierto, este año– es indudable que su obra ha contribuido a tender un puente entre dos civilizaciones cuyo futuro es una de las más grandes incógnitas de nuestros tiempos.

Me resta salir a la caza de El astrólogo y el sultán

Un comentario sobre “PAMUK: EMBAJADOR CULTURAL DE TURQUÍA

  1. Me gustó mucho como tu historia personal y tus necesidades particulares se entretejen con tu descubrimiento de la literatura y de un autor en particular. Además la “gotas” de emocion que le pones perfectamente sirven muy bien para articular la historia. Me gustó mucho sinceramente🙂

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