ALGUNAS QUE VI

¿Qué vi hoy en las columnas de opinión de El Periódico

•     Cómo en Estados Unidos algunos justifican la ley de Arizona aduciendo que las leyes migratorias de México son más duras que la criticada normativa.  Y así es.  Las leyes mexicanas establecían prisión de hasta dos años por estar de ilegal en México, a la primera, y de hasta diez años, si se repetía.  El presidente Calderón explicó que esta normativa lleva rato de no aplicarse en México, y que formalmente fue derogada en 2008.  Sin embargo, las leyes de México y las tiras cómicas, cuando se trata de los más pobres, son exactamente lo mismo.  Un mal chiste.  En la práctica, con la complicidad de la policía mexicana, los migrantes centroamericanos, y de otros lados, que pasan por México, sufren atropellos y desmanes que van desde el secuestro a la violación.  Ello, según entiende Andrés Oppenheimer, está muy mal, pero no significa que la ley de Arizona sea buena.  En su opinión, y en la del señor Vivanco (de Human Rights Watch), la ley de Arizona está mal por permitir una focalización policial guiada por perfil racial.

•     Cómo los esfuerzos de los cooperativistas del agro, en el interior del país, han sido anulados por Agatha, fenómeno meteórico de nefastas consecuencias que no sólo los detuvo, sino que los hizo retroceder.  El autor de la columna, Gustavo Berganza, da cuenta de haber visitado las cooperativas antes de la tormenta tropical, en una gira de la que quedó muy bien impresionado.  Dice que pudo ver el trabajo, el entusiasmo y el tesón de estas personas del mundo rural, lejano y casi perdido, que han salido de la clase baja para incorporarse a la clase media a través de la labor cooperativista.  Ahora, todo se ha venido abajo.  Sin duda, creo yo, saber que el jardín florecido que se vio un día antes no existe más, deprime a cualquier humano que tenga la más mínima simpatía hacia el prójimo.

•     Cómo la Municipalidad de Guatemala, Tu Muni, que realmente es el feudo de Álvaro Arzú (a quien con todos sus defectos prefiero conservar de señor feudal por el miedo de que lleguen otros peores), toma todas las distancias de los agujeros infernales que se abren en suelo capitalino engullendo casas y hasta edificios de tres pisos, y que por su rareza son noticia muy vista y comentada a nivel internacional.  Noticia diferente a los pobres cargando sus ataúdes, que es cosa de todos los días en este triste mundo, como no lo es, por contra, que se materialice una pesadilla como esta de los agujeros: que el infierno se le abra a uno bajo los pies y que literalmente se lo trague la tierra.  De esto trató la columna de Juan Luis Font, y también de quién deberá financiar la solución de este problema de los colectores.  Se ha sugerido endeudamiento público.  Lo cual, a decir de Font, es injusto, porque se hará pagar a un país paupérrimo por una obra que deberíamos pagar los habitantes de la capital o quienes en ella poseen propiedades, a través del IUSI, según criterio del mismo Font.  ¡Y es que US $ 120 millones no es una bicoca!

•     Cómo, según opinión de Castellanos Howell (abogado y ex decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la URL) Guatemala, más que una reforma constitucional necesita un cambio de mentalidad de los jueces.  Que estos se desplacen hacia el activismo judicial agudo, para dar paso a una Constitución Viviente.  Explica Castellanos que la Teoría de la Constitución Viviente está en boga entre los cultores del realismo jurídico norteamericano.  Afirma esta teoría que la constitución real se emancipa del texto formal, y que es aquélla y no éste la que deben tener presente los jueces al fallar.  ¡Muy bien!  Por principio yo simpatizo con la idea de una dinamización judicial.  ¡Los buenos jueces son dinamita!  Pero, un momentito, de ahí a que no haya que hacer cambios a nuestra cumpleañera, esta Constitución que está cumpliendo sus veinticinco, hay bastante trecho.  ¿Cómo querer que los jueces cambien de mentalidad si todo el aparato está, parece ser, diseñado para coartar la independencia de la Justicia?  ¿Qué pueden hacer en un país en el que la actual Constitución otorga más presupuesto al deporte y a la USAC que al mismísimo Organismo Judicial del Estado de Guatemala?  Esas disposiciones, y otras que impiden el trato duro a criminales duros, deben ser reformadas para dar paso a una revalorización del juez ante la población.  Si no, imposible.

Y ya no vi más.  Esas fueron las columnas que leí puestas en mis palabras.  Para saber, con sus propias palabras, qué escribieron los referidos señores, se debe consultar El Periódico de hoy (4-6-2010).

Me anima el uso de la inteligencia para identificar los problemas.  Me fatiga la salmodia de nunca acabar desde que tengo memoria, señalando y poniendo el dedo.  Es como si tuviéramos que esperar a que nuestras voces protestantes suban tanto, hagan tanto eco y produzcan tan gran estruendo, para que finalmente vibre y se desplome la caverna.  ¿Quién se une para gritar más?

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