Del pensamiento mafioso (o Lógica del dinero mal habido)

El patrimonio que recibió de su abuelo es la astucia hecha bonanza, sentencia Pepe a sus hijos. La respetabilidad, él lo sabe, va de la mano con el olvido. Se es respetable cuando el mundo contempla el dinero de uno sin reprocharle nada. Y, en el mundo de Pepe, no hay nadie o vivo o con memoria suficiente para desnudar las oscuras artes de que se valió el Patriarca cuando construyó su fortuna. Le ha bastado, a Pepe, hacerse amable -cosa fácil cuando se tiene dinero- para distraer memorias y conjurar maledicencias. Claro está, -enseña Pepe muy enfáticamente a sus hijos- no debe nunca vacilarse en recurrir al horror cuando la amabilidad no produce el efecto esperado.  Un golpe duro, bien puesto, mata al perro rabioso. Las caricias de la mano amable conservan favorables a los amigos del clan. Siempre las cosas han funcionado así y no hay razón para pensar que un buen día el mundo amanecerá al revés.

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